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Tablets y smartphones, bajo custodia

Imagen de Phill Campbell.

Una tiza con la que dibujar una rayuela, las canicas, un descampado convertido en un campo de fútbol, un carrito con una muñeca, el balón… Hubo un tiempo en el que un niño no necesita más para divertirse. La imaginación guiaba todos sus juegos, y una tarde soleada se convertía en el mejor escenario para una aventura.

Sin embargo, parece que hoy en día esto no es suficiente. El parque sigue siendo testigo de risas y carreras, pero la oferta lúdica ha sufrido tal desarrollo en las últimas décadas que miles de opciones le hacen la competencia. Las aplicaciones y los videojuegos infantiles ocupan el pódium del entretenimiento, y resulta muy común encontrarlos entre los más descargados.

Esta evolución no tiene por qué suponer un problema, siempre que el juego sea apto para la edad del niño y se desarrolle bajo la atención de un adulto. No obstante, no siempre es fácil vigilar por completo el contenido al que el niño tiene acceso, algo que puede conllevar sorpresas incluso en la factura a pagar por las descargas. Si no, que le pregunten a los Kitchen, una familia de Bristol (Gran Bretaña) que tuvo que pagar 1.700 libras tras permitir que su hijo de cinco años usase su clave para acceder a descargas que los padres creían gratuitas.

Este no es un caso aislado y, de hecho, el fenómeno ya se conoce como bill shock. Un estudio llevado a cabo por Windows Phone UK revela que el 28% de los progenitores ha sufrido aumentos en sus facturas por motivos similares, y que la descarga de apps sin autorización paterna ha costado a las familias más de 30 millones de libras. Ante tal situación, el 34% de los encuestados afirma esconder sus tablets o smartphones de sus hijos, pero ¿es esta la solución?

Vivimos en un entorno digital en el que las TIC están inmersas no sólo en la mayor parte de las obligaciones sino también en el ocio, por lo que no es aconsejable aislar a los pequeños de esta realidad. No obstante, es necesario que los padres supervisen en todo momento a sus hijos cuando estos estén jugando con sus teléfonos e, incluso, que compartan con ellos la diversión. Asimismo, no es conveniente proporcionarles las claves de acceso a cuentas personales y, por supuesto, hay que evitar que empleen datos bancarios.

Las compañías de tecnología móvil son conscientes de que esta no siempre es una tarea sencilla, por lo que desarrollan nuevas aplicaciones para facilitar la labor de vigilancia. En este sentido, Microsoft’s Windows Phone 8 incorpora un área de control infantil –Kid’s Corner– que permite a los padres decidir a qué y a qué no pueden acceder sus hijos.  

Kid's Corner, de Windows Phone 8.

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  1. [...] El Chupete News se hacía eco de un estudio llevado a cabo por Windows Phone UK que revelaba que el … sin autorización, algo que ha costado a las familias más de 30 millones de libras. Ante cifras [...]

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